'Casas limpias': ¿Y si tener una empleada del hogar chocase con ser una buena feminista?

La protagonista de 'Casas limpias', publicada por la editorial Temas de Hoy, Sol, es una mujer joven y progresista que querría vivir todo lo posible conforme a las ideas feministas actuales. Sin embargo, cuando su jefe la despide de su trabajo como asistente de artista y descubre que está embarazada, contrata a dos mujeres latinoamericanas para que ayuden en la casa con todo lo que su novio, que trabaja doce horas al día, no puede.
Esta decisión hace que Sol se avergüence y empiece a preocuparse por el qué dirán, hasta el punto de esconderse para que su vecina, de cuya ventana cuelga una bandera con el puño morado, no lo descubra.
Así inicia María Agúndez su segunda novela, un retrato elaborado con agudeza y dosis de humor en el que al lector le incomoda verse reflejado porque, como comenta la propia autora a 'Euronews': "Contratar a alguien para que limpie en casa supone convertirse a veces como en una especie de jefecillo, pero sin darle a la otra persona ningún tipo de condición y, sobre todo, partimos de la base de estar contratando a alguien por no querer dedicar tu tiempo libre a limpiar tu suciedad".
Imposible no acordarse de la película 'The Help' ('Criadas y señoras' en español), con el retrato de esos dos mundos paralelos y tan injustamente diferentes entre sí; o de 'Manual para mujeres de la limpieza', los relatos de Lucia Berlin, publicados diez años después de la muerte de su autora, y que reflejan la cotidianidad de esas mujeres empujadas a lo precario para mantener a su familia, o a ellas mismas.
Racismo, desigualdades y prejuicios
Aunque 'The Help' se ambiente en los años 60 y Berlin también se basara en sus experiencias durante los años 40 y 50, María Agúndez recoge la herencia de todo ello para llevarlo a una mirada actualizada en la que los problemas de raíz — el racismo, las desigualdades y los prejuicios — siguen estando ahí, pero con un disfraz diferente.
El cuidado de los otros, la limpieza; son ámbitos todavía de mujeres y aunque romper con ese destino sea lo ideal para cumplir con el término, tan repetido ahora, del empoderamiento, esta todavía no es una posibilidad a contemplar para todas.
"Criticamos mucho las maneras que cada una tenemos de ejecutar nuestra vida privada y nuestro feminismo y no creo que todo el mundo pueda permitírselo de la misma manera", explica María Agúndez a 'Euronews', respecto a las presiones sociales que llegan desde varios ámbitos ideológicos. "Es como que solo el éxito profesional puede ser un valor a día de hoy e incluso si una mujer, además, tiene la aspiración de cuidar a su bebé parece que está mal visto y que ha caído en la trampa de los cuidados", añade la autora.
Falta de reconocimiento social
El problema, en cambio, reside en la precariedad del mundo laboral y "la incorporación de la mujer al trabajo es perfecta, pero se complica mucho cuando hay un núcleo familiar porque, ¿Quién va a renunciar?, ¿los abuelos?, ellos también tienen derecho a tener su vida", declara Agúndez.
Y en lo que respecta al éxito laboral, no todos los trabajos son válidos y esto se refleja con mucho tino en 'Casas limpias' cuando la protagonista descubre que la limpieza le obsesiona y que quiere trabajar de asistenta, pero recibe los juicios de su novio y sus padres porque ella puede "aspirar a algo más". "¿Es más guay que tu madre, por ejemplo, se dedique a la cultura, aunque tenga unas condiciones terribles, en lugar de limpiar? Es una cuestión de reconocimiento social, está claro", confiesa la autora.
También está muy presente en la narración la mirada de un sector social pudiente, conservador, para el que contratar a una empleada del hogar no solo no despierta ningún tipo de pudor, sino que además trae consigo frases condescendientes como "ella es como de la familia o si hasta nos la llevamos de vacaciones".
La clase de persona con miedo a que la limpiadora robe; o que deja a propósito una bola gigante de pelusa en un lugar específico de la casa para comprobar si se limpia a fondo, como muestra la novela "son las que más perpetúan este sistema porque no creen que haya un problema ni tienen una mirada crítica", aclara Agúndez.
Las contradicciones de ser mujer
Pese a las profundas reflexiones de fondo o a la seriedad en el tono de este artículo, qué nadie se engañe, 'Casas limpias', publicada en otros cinco idiomas además del español, no es una novela política ni un ensayo académico. Más bien se trata de una mirada construida a partir "de lo que puedo ver en mi entorno, las conversaciones que tengo con otras madres en el parque", en palabras de la autora, que mantiene el estilo ingenioso del debut literario de Agúndez, 'Piscinas que no cubren' (editorial Dieciséis).
Esta obra es como un estudio sociológico en clave literaria; una lente que enfoca los contrasentidos que todavía supone ser mujer porque, como dice María Agúndez: "Es como si los hombres de ahora todavía no hubieran alcanzado los referentes masculinos que les den permiso para hablar de todo y porque ellos no viven la paternidad de la misma forma, no me atrevería a decir por qué".
Today