Más allá de Eurovisión: por qué Sofía debería ser su próximo destino europeo
Aunque los Balcanes ganan popularidad, el reparto de turistas está lejos de ser homogéneo, con los destinos costeros de países como Croacia y Montenegro acaparando la mayoría de las visitas.
Pero con Bulgaria en el punto de mira tras su victoria en Eurovisión, esto podría estar a punto de cambiar.
El concurso se celebrará en Burgas, en el mar Negro, pero hay muchas otras ciudades que merece la pena visitar, como Plovdiv, la ciudad habitada de forma ininterrumpida más antigua de Europa, o Varna, la ciudad natal de Dara, la ganadora de Eurovisión.
El punto de partida más evidente para un viaje por el país es, por supuesto, la capital, Sofía.
Conocida en otro tiempo como Serdica, la ciudad fue conquistada por los romanos alrededor del año 29 a. C., y se convirtió en la ciudad más importante de la región; Constantino el Grande incluso llegó a plantearse convertirla en capital del Imperio bizantino en lugar de Constantinopla.
Esa historia se aprecia por completo junto a su arquitectura de posguerra y a capítulos mucho más recientes.
Si la visita coincide con el invierno, Sofía es conocida por sus pistas de esquí, mientras que quienes busquen relajarse pueden acercarse a alguno de los baños públicos que aprovechan aguas termales ricas en minerales.
Qué ver y qué hacer en Sofía
Pasear por la antigua Serdica
Sofía es una ciudad donde lo antiguo y lo nuevo se dan la mano, literalmente. En la estación de metro Serdica se baja del tren y, en cuestión de segundos, se puede caminar entre antiguas ruinas romanas.
Más allá de la estación de metro, hay varios yacimientos arqueológicos repartidos por el centro de la ciudad, entre ellos los restos de la puerta oriental, cerca de la Asamblea Nacional, y los vestigios de un anfiteatro en el sótano del hotel Arena di Serdica.
Entrar en la rotonda de San Jorge
Uno de estos yacimientos alberga la rotonda de San Jorge, que se remonta al siglo IV.
En su interior se conservan frescos bizantinos y medievales búlgaros pintados a lo largo de los siglos, y aunque la iglesia se convirtió en mezquita durante el dominio otomano, en el siglo XVI, desde el XIX recuperó su función original como templo cristiano.
Visitar los templos de la plaza de la Tolerancia
Frente a la iglesia de Santa Sofía se encuentra una copia del Edicto de Serdica, el primero que legalizó el cristianismo en el Imperio romano de Oriente, en 311.
No es casual que a pocos minutos a pie esté la llamada plaza de la Tolerancia, donde se concentran la catedral de San Alejandro Nevski (ortodoxa búlgara), la mezquita Banya Bashi (islam suní), la catedral de San José (católica) y la sinagoga de Sofía (judaísmo ortodoxo).
Como en cualquier lugar de culto, conviene vestir de forma respetuosa si se quiere entrar en alguno de estos edificios.
Descubrir el único sitio de Sofía Patrimonio Mundial de la UNESCO
Siguiendo con las iglesias, la de Boyana, en las afueras de la ciudad, es una visita imprescindible, inscrita en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979.
El complejo está considerado "uno de los monumentos más completos y mejor conservados del arte medieval de Europa oriental" e incluye una iglesia del siglo X, otra del XIII y una tercera, ya del XIX.
La joya del conjunto son los frescos de la segunda iglesia, valorados como "una de las colecciones de pintura medieval más importantes".
Hacer senderismo en el monte Vitosha
Desde la iglesia de Boyana se accede fácilmente a las rutas de senderismo del monte Vitosha.
En la página web Visit Sofia se detallan varios itinerarios, incluido uno que sube desde la iglesia de Boyana hasta la cascada de Boyana, aunque también hay opciones más largas.
Hacer una ruta de arte urbano
Las calles de Sofía están llenas de murales y, si te acercas a alguna de las oficinas de turismo, podrás hacerte con un mapa que indica dónde encontrarlos.
Hay bastantes en un aparcamiento junto a la estación de metro Serdica, aunque mi favorito es el mural de San Jorge y el dragón, cerca del hotel Arte Sofia.
O recorrer la arquitectura de posguerra de la ciudad
Aunque muchos de los grandes atractivos de la ciudad se remontan a la Antigüedad, también se puede descubrir su etapa comunista en un recorrido a pie por su arquitectura de posguerra.
En la web Visit Sofia se puede descargar un mapa gratuito que saca al visitante de los circuitos habituales y le guía por hoteles, bloques de viviendas y otros edificios construidos en aquellos años.
Guste o no, el brutalismo marcó profundamente el perfil urbano de Sofía en esa época.
Curiosear en el mercado de las Mujeres
Creado en 1878, el mercado de las Mujeres, o Zhenski Pazar, es el mercado al aire libre más antiguo de la ciudad.
Aquí se pueden comprar productos frescos, especias, dulces locales y ropa.
Un panel explica la historia del mercado con fotografías de distintas épocas, aunque no encontré ninguna referencia al origen de su nombre. Según la Agencia de Noticias Búlgara (fuente en inglés), la denominación se remonta al periodo otomano, cuando las mujeres solo podían acudir al mercado de la aldea o a aquellos pensados exclusivamente para sus necesidades.
Descubrir la escena de cerveza artesana de Sofía
La cerveza artesana está viviendo un auténtico auge en Bulgaria y no hay mejor lugar para comprobarlo que Sofía.
En mi visita hice una ruta por algunos de los mejores bares de la ciudad. Puedes ver por dónde pasé y seguir el mismo recorrido tú también aquí.
Dónde comer y beber en Sofía
La gastronomía búlgara aún no ha dado el salto al gran público, así que es posible que un viaje a Sofía sea tu primer contacto con ella.
El restaurante Manastirska Magernitsa es un excelente lugar para empezar a descubrirla. Ubicado en una casa histórica que perteneció al crítico literario el profesor Krastyo Krastev, ofrece en su carta platos inspirados en recetas de monasterios de todo el país.
Me conquistaron las gachas de ortigas con queso (hay que animarse a probarlas), y el personal del restaurante es muy atento y está encantado de hacer recomendaciones.
Aunque el bulevar Vitosha es la calle más famosa de Sofía, para encontrar bares y restaurantes menos "turísticos" conviene dirigirse a la calle Tsar Shishman.
A qué volveré la próxima vez
El monasterio de Rila, también Patrimonio Mundial de la UNESCO, está a unas dos horas de Sofía, pero en este viaje no tuve tiempo de incluirlo en el itinerario.
También me gustaría hacer alguna ruta de senderismo por los lagos de Rila, aunque todo depende del tiempo: incluso en mi visita de mediados de mayo los lagos seguían cubiertos de nieve.
Cómo llegar a Sofía
El aeropuerto internacional de Sofía cuenta con vuelos de decenas de aerolíneas, entre ellas easyJet, Lufthansa, Ryanair y Wizz Air, y estas dos últimas tienen base aquí.
El aeropuerto está conectado con el centro en metro en unos 20 minutos.
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