Wecamp, el ‘glamping’ de diseño que suma 16 destinos de turismo sostenible
La pandemia encerró a medio mundo en casa y, de paso, alumbró una idea de negocio. A medida que las fases se sucedían quedaba claro que, cuando la situación se superara, muchos iban a querer salir al aire libre, pero no de cualquier forma. En 2020, Wecamp nació para dar respuesta a esa oportunidad con la intención de transformar el turismo en espacios abiertos en algo nuevo.
Un viajero que huye de la temporada alta
Perfil. El cliente tipo de Wecamp tiene entre 35 y 45 años, viaja en pareja o en familia y antepone la calidad al precio, además de tener sensibilidad hacia el turismo consciente y sostenible. El viajero nacional sigue siendo la base de la ocupación, especialmente en escapadas de fin de semana y en temporada baja. Mientras que el internacional, con Francia y Países Bajos como mercados principales y Alemania y Portugal como emergentes, genera estancias más largas y un mayor gasto medio.
Tendencia. Uno de los cambios más relevantes de los últimos años detectados por Wecamp es la desestacionalización progresiva de la demanda. Cada vez más viajeros, especialmente los de fuera de nuestras fronteras, evitan julio y agosto y optan por la primavera o el otoño, más propicios para el senderismo o el cicloturismo.
Estancias sin alterar la naturaleza, el sello
El compromiso medioambiental de Wecamp se recoge en su eslogan As green as possible camps (“campings lo más verdes posible”). Un propósito que la compañía traslada a cada una de las decisiones de diseño y operación que se toman en la puesta en marcha de sus destinos: “Siempre es el proyecto el que se adapta al entorno, y no al revés”, afirma Marc Juncosa, su director general, quien asegura que la sostenibilidad no es un mero accesorio sino eje estructural del negocio.
Como ejemplo, sus instalaciones en Cádiz, ubicadas en una antigua dehesa, se elevan sobre el terreno para permitir el crecimiento de la vegetación y el paso de la fauna. Mientras que en las de Santa Cristina, junto a los bosques de Las Gavarras (Girona), se evitó la tala de cualquier árbol durante la construcción, “hasta el punto de que algunos forman parte de las propias terrazas”, apunta.
Este enfoque cuenta con el respaldo de certificaciones como Biosphere, un estándar internacional de sostenibilidad turística vinculado a los ODS de Naciones Unidas; Starlight, que reconoce la calidad del cielo nocturno y promueve el astroturismo; y Bike Friendly, que acredita la adaptación de los destinos al cicloturismo.
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