Más de 100 bancos y brókeres deberán probar que compran y venden al mejor precio en Bolsa y deuda
Cuando un inversor lanza una orden de compra sobre las acciones del BBVA, los títulos pueden cotizar a diferentes precios en varias plataformas. BME ya no tiene el monopolio. Hace casi dos décadas, allí se negociaba toda la renta variable y ahora concentra apenas el 38%, según el último boletín de la CNMV. Y la obligación del intermediario, sea un banco —como el Santander, el BBVA, CaixaBank, el Sabadell, Bankinter o Unicaja— o alguno de los más de 100 brókeres registrados en España, es obtener el mejor resultado posible. Las acciones pueden cotizar a 25 euros en una plataforma y a 24,9 euros en otra. Es decir, el mejor precio se lograría en esta última. Y viceversa en caso de que el cliente venda. La nueva regulación, aprobada en abril y aplicable en menos de 18 meses —a partir de febrero de 2028—, obliga a los intermediarios a seleccionar mejor los centros de ejecución y a evaluar con más profundidad la calidad real de las compraventas en los mercados efectuadas para sus clientes.
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