Kevin Warsh se estrena en Jackson Hole entre la espada y la pared por la tormenta en el mercado de deuda
El foro de banqueros centrales que comienza este viernes en la localidad estadounidense de Jackson Hole, Wyoming, y que reúne a las primeras espadas de la política monetaria mundial, tiene este año a un nuevo protagonista. Kevin Warsh acudirá por primera vez a esta cita como presidente de la Reserva Federal y, pese a su conocida aversión a detallar enfoques y estrategias, la expectativa sobre el contenido de su discurso es máxima. También la presión del mercado. En los últimos días, las rentabilidades de los bonos estadounidenses han escalado a niveles no vistos en 20 años. El mercado reaccionó con sorpresa y decepción tras la rueda de prensa de Warsh de finales de julio, cuando la Fed dejó sin cambios los tipos sin dar pistas de cómo moderar la inflación. Los inversores esperan ahora un mensaje más decidido y señales claras más allá de la exposición del deseo teórico de contener la inflación. Si Warsh se enroca en la opacidad del discurso que ha defendido hasta ahora, se expone al riesgo de que la rentabilidad de los bonos se dispare y se extienda la sensación de pérdida de credibilidad que dejó la cita de julio.
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