El Gobierno resucita el fantasma de las falsas denuncias por intoxicaciones alimentarias en hoteles

La ley contra el desperdicio alimentario, aprobada el pasado 20 de marzo y publicada el 2 de abril en el Boletín Oficial del Estado, ha sembrado el desconcierto entre los empresarios hoteleros coincidiendo con el arranque de una temporada alta que podría prolongarse este año hasta octubre y que promete ser histórica en ventas. La nueva norma obliga a los operadores que vendan comida a proporcionar envases para que sus clientes puedan llevarse los restos que sobren fuera del hotel o del restaurante, pero no establece en su articulado quién es el responsable de una mala gestión de los alimentos, lo que ha avivado el temor al regreso de las falsas denuncias por intoxicaciones alimentarias que sufrieron, en especial los hoteles que operan en Baleares y Canarias, entre 2014 y 2017 y que llegó a tener un coste anual de 50 millones de euros, según los cálculos de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM).
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