El salón de baile de Trump en la Casa Blanca costará casi 400 millones de dólares
El presidente estadounidense Donald Trump anunció que la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca costará cerca de 400 millones de dólares (unos 342 millones de euros), financiados íntegramente por donantes privados y empresas.
"Estamos gastando cientos de millones de dólares en el salón de baile, y todo proviene de personas como yo y de grandes empresas que lo están financiando. Va a costar cerca de 400 millones de dólares, y todo lo pagan patriotas y empresas patrióticas, grandes empresas", aseguró Trump.
"Probablemente daré a conocer los nombres de las empresas en las próximas dos semanas, pero quiero preguntarles si les importa. Aunque, en realidad, la mayoría de ellas han dicho que pueden utilizar mi nombre con mucho gusto. Así que todo ese dinero proviene de ahí. No se utilizará en absoluto dinero de los contribuyentes para el salón de baile", añadió.
Mientras tanto, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha despejado el camino para que la construcción continúe, al menos por ahora. La orden temporal se emitió pocas horas antes de que unas resoluciones de tribunales inferiores estuvieran a punto de detener los trabajos del proyecto por la falta de aprobación del Congreso.
Trump agradeció al alto tribunal y al presidente del mismo en unas declaraciones posteriores el viernes, durante un acto político en Carolina del Sur. "Cuando dicen que sigamos adelante, creo que es algo bueno, es algo bueno", dijo Trump.
La nueva sala pone a prueba los límites del poder presidencial
El caso llega al máximo tribunal del país mientras Trump hace un uso sin precedentes de las prerrogativas ejecutivas, buscando cada vez más remodelar la capital para que refleje su propia visión.
La Administración sostiene que el presidente tiene autoridad absoluta para modificar la Casa Blanca y otras propiedades federales a su discreción y afirma que la construcción del salón de baile debe seguir adelante por motivos de seguridad nacional.
Sin embargo, cuando Trump presentó inicialmente los planes de la nueva instalación, no mencionó la seguridad nacional, sino que la describió como un proyecto financiado privadamente, con apoyo suyo y de otros donantes.
El National Trust for Historic Preservation sostiene que el presidente no tiene autoridad unilateral para ejecutar las obras, que implican derribar el Ala Este. Los servicios jurídicos de la organización acusan a la Casa Blanca de intentar "dejar atrás a los tribunales" mediante la aceleración de las obras.
Se espera que el Tribunal Supremo en pleno decida a continuación si las obras pueden seguir adelante mientras se desarrolla la batalla legal más amplia. Trump celebró lo ocurrido el viernes y aseguró en una publicación en redes sociales que el proyecto sigue "por debajo del presupuesto y adelantado en los plazos".
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