El Senado argentino rechaza las candidaturas de Milei al Tribunal Supremo

El Senado de Argentina ha rechazado a dos candidatos a la Corte Suprema que el presidente Javier Milei designó por decreto, asestando un duro golpe al líder libertario. El Senado votó en contra de ambos candidatos, el juez federal Ariel Lijo y el jurista conservador Manuel García-Mansilla, que fueron nombrados por decreto presidencial durante el receso estival del Congreso, un acto que provocó acusaciones de extralimitación del Ejecutivo.
Senadores y defensores de los derechos humanos dijeron que la medida de Milei desafiaba las normas institucionales y corría el riesgo de alterar el equilibrio de poder entre los poderes del Estado argentino.
"Se trata de un grave conflicto institucional que el poder ejecutivo ha iniciado contra los poderes legislativo y judicial", dijo la senadora Anabel Fernández Sagasti, del bloque opositor Unión por la Patria. "Lo que estamos discutiendo es un asalto institucional".
Los nombramientos de Milei se produjeron como parte de su estrategia más amplia para impulsar reformas económicas y estatales, y los analistas dicen que esperaba nombrar jueces que fallaran favorablemente sobre los desafíos a sus políticas. Su coalición Libertad Avanza sólo tiene siete de los 72 escaños del Senado, lo que obliga al presidente a gobernar a menudo por decreto.
No es el primer rechazo de candidatos propuestos por Milei
Lijo, cuya candidatura fue rechazada el año pasado por carecer de la mayoría de dos tercios necesaria, ha sido muy criticado por la oposición y los grupos de control por su historial en casos de corrupción.
Se ha enfrentado a acusaciones de blanqueo de dinero, paralización de procesos judiciales clave y abuso de autoridad, acusaciones que él niega. Durante el debate del jueves, el diputado centrista Luis Juez calificó a Lijo de hipnotizador por supuestamente poner ciertos casos a "dormir si conviene a los poderes políticos".
García-Mansilla, profesor de Derecho conocido por sus opiniones socialmente conservadoras, en particular sobre el aborto, se enfrentó a la firme resistencia de los senadores peronistas, que suman el 45% de los escaños. En el recuento final, Lijo recibió 43 votos en contra y 27 a favor, mientras que García-Mansilla fue rechazado por un margen más amplio, con 51 votos en contra y sólo 21 a favor.
En un comunicado emitido a última hora del jueves, la oficina de Milei condenó el resultado, acusando a los legisladores de parcialidad política.
"El Senado ha rechazado los nombramientos propuestos por el presidente por razones puramente políticas y no por razones de idoneidad", decía el comunicado, añadiendo que dejar al tribunal sin dos jueces equivalía a obstruir la justicia.
El comunicado añadía que Milei trataría de "restaurar la confianza de la gente en las instituciones utilizando todas las herramientas que la Constitución y el voto popular pusieron en sus manos".
Mientras los partidarios de la presidenta condenaban el resultado, otros lo celebraban como una victoria de los frenos y contrapesos. "El presidente Milei corría el riesgo de socavar algunos de los controles y equilibrios más básicos del sistema democrático argentino", añadió.