Desconexión digital: empresas bajo la lupa por incumplir la normativa

El derecho a la desconexión digital no es una novedad ni una opción: es una obligación legal vigente desde 2018. Sin embargo, muchas empresas, grandes y pequeñas, siguen sin implantar un protocolo adaptado a su realidad, o lo han hecho solo de forma simbólica, sin aplicarlo ni comunicarlo eficazmente. Las consecuencias legales de este incumplimiento van mucho más allá de una simple advertencia.
Pasos para cumplir con la desconexión
Diagnóstico. Antes de redactar el protocolo, hay que analizar la situación real: calendario laboral, descansos, teletrabajo, riesgos psicosociales y normas internas. Esto permite establecer una base sólida y adaptada a la realidad de la empresa.
Contenido. El protocolo debe evitar comunicaciones fuera de horario, permitir ignorarlas sin consecuencias, incluir medidas organizativas como límites en horarios de reuniones, restricciones al envío de mensajes fuera de jornada, y regular el uso de dispositivos. También debe contener referencias claras a la normativa aplicable y a las consecuencias internas del incumplimiento.
Formación. No basta con redactar el protocolo. Es imprescindible formar a toda la plantilla, especialmente a mandos intermedios, sobre su contenido, objetivos y las consecuencias de su incumplimiento. La formación debe ser periódica y actualizada, no puntual.
Comunicación. El protocolo debe comunicarse formalmente a toda la plantilla. Si existe representación legal de los trabajadores es obligatorio negociar, o al menos consultar con ellos antes de su implantación.
Seguimiento. Debe establecerse un mecanismo para evaluar el cumplimiento del protocolo: encuestas, buzones de quejas, supervisión de mandos y revisiones periódicas que garanticen su efectividad.
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