La dura competencia y los aranceles de Trump hunden las cuentas del automóvil mundial


El dicho dice que, a río revuelto, ganancia de pescadores; pero lo cierto es que en el automóvil pocos han salido ganando en el primer semestre de 2025. Los seis primeros meses del año han estado marcados por una batalla sin cuartel en China para avivar la demanda con agresivos descuentos, la entrada en escena de los aranceles del presidente estadounidense Donald Trump y una carrera por dominar el vehículo eléctrico que no da tregua. De estos tres elementos, el más disruptivo ha sido el arancelario, por inesperado y porque ha alterado los cimientos de una cadena de valor interconectada que hace que en la producción de cada coche participen empresas de varios países. Las tasas a los coches europeos afectan sobre todo a la industria del automóvil alemana, que vende mucho a Estados Unidos con marcas como Volkswagen, Audi, Mercedes-Benz o Porsche, pero también golpea indirectamente a países como España, que si bien no vende vehículos completos a EE UU, sí que hace piezas para las factorías germanas.
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