El curso más difícil para el alquiler


El final del verano provoca un reconocible estado de hiperactividad rastreadora en aquellos que necesitan una vivienda que ocupar tras las vacaciones. Suelen ser estudiantes universitarios, trabajadores del sector sanitario o simples arrendatarios a los que les caduca el contrato. Las webs de búsqueda de casas lo detectan porque aumentan sus usuarios, lo mismo que las agencias a pie de calle. Pero el esfuerzo a menudo se queda sin recompensa: “Tengo alertas en todas las plataformas inmobiliarias, pero no hay nada que pueda pagar”, resume Núria Torrent, una vecina de Barcelona de 27 años. Especialmente empinada se presenta la cuesta de este septiembre en las grandes ciudades. Si los arrendamientos han tocado techo este 2025 en todas las comunidades, como apuntan los últimos datos, las mayores urbes llevan años acumulando subidas. Desde 2021, cuando los precios se relajaron algo a causa de la pandemia, hasta este ejercicio, algunos mercados acumulan repuntes que rondan el 70%.
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