Trump lanza una gira de venganza contra críticos nacionales e internacionales

Durante las últimas semanas de la campaña presidencial estadounidense de 2024, el entonces candidato Donald Trump tenía un mensaje especial para los votantes: una promesa de venganza y represalia.
En mítines por todo el país, Trump prometió erradicar "al enemigo desde dentro" y dijo que incluso utilizaría el Ejército para perseguir a sus oponentes políticos, percibidos o reales. En sus palabras: "Aquellos implicados en comportamientos sin escrúpulos serán buscados, capturados y perseguidos a niveles, por desgracia, nunca vistos en nuestro país".
Parece que Trump, que comenzó su segundo mandato como el único delincuente convicto que ha ocupado la Casa Blanca (tras las acusaciones de fraude relacionadas con los pagos de dinero por silencio a una estrella del porno), cree que ha llegado el momento de castigar los "comportamientos sin escrúpulos".
Y esto implica en primer lugar a quienes se cruzaron con Trump en público, en Estados Unidos y quizá en Europa. "Ciertamente estamos viendo una intensidad de retribución por parte de Trump que no existía antes", dijo a 'Euronews' Sudha David-Wilp, miembro senior y vicepresidente del Fondo Marshall Alemán, un grupo de expertos global.
Y esto después de purgar el Gobierno federal y el Ejército de enemigos percibidos y después de ir tras universidades, medios de comunicación, instituciones culturales incluso equipos deportivos. "La pregunta es cuánta flexión puede sostener el sistema estadounidense bajo Trump", añadió David-Wilp.
La semana pasada, el FBI allanó la casa y la oficina del exasesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, aparentemente como parte de una investigación criminal sobre el posible mal manejo de información clasificada.
Bolton había surgido como un crítico abierto frecuente de Trump después de ser despedido en 2019 y se peleó con la primera Administración Trump por un explosivo libro de memorias que escribió sobre su tiempo en la Casa Blanca. Un libro cuya publicación Trump trató de detener.
Bolton, que fue durante dos años embajador de EE.UU. ante Naciones Unidas en la Administración de George W. Bush, no pareció amedrentarse. Apenas unos días después de la incursión, soltó una evaluación perjudicial de la política de Trump en Ucrania.
"Colapsadas por la confusión, la precipitación y la ausencia de cualquier reunión discernible de las mentes entre Ucrania, Rusia, varios países europeos y Estados Unidos, las negociaciones de Trump pueden estar en sus últimos estertores, junto con su campaña por el Premio Nobel de la Paz", escribió Bolton en un artículo de opinión publicado en el 'Washington Examiner', una revista de noticias conservadora.
Trump reaccionó con airadas publicaciones en las redes sociales y luego sugirió que el momento de la redada era pura coincidencia y que él no tenía nada que ver. El mismo patrón surgió en el caso de Chris Christie.
Trump resucita el 'Bridgegate'
El exgobernador de Nueva Jersey fue una de las primeras figuras del 'establishment' republicano en respaldar a Trump en la improbable candidatura presidencial de éste en 2016 e incluso llegó a presidir el equipo de transición de Trump.
Pero eso fue entonces. Durante el primer mandato de Trump, Christie y el presidente, que no había sido puesto a prueba, tuvieron un enfrentamiento masivo, acusándose mutuamente de ser totalmente incompetentes. Tras la redada de Bolton, Christie salió en televisión nacional y criticó a Trump por convertir el Departamento de Justicia en su propio escuadrón de represalias.
"Es un poco gracioso escuchar al presidente hablar de la forma en que lo hace sobre Bolton y la información clasificada, sin embargo, cuando tenía la información clasificada, no se aplicaban las mismas reglas", dijo Christie en 'ABC News'.
Una vez más, Trump estaba furioso. Ahora amenaza con lanzar otra investigación federal sobre el 'Bridgegate', un escándalo que sacudió el mundo político en 2013, cuando Christie era gobernador.
Surgió a raíz del cierre de dos carriles locales al puente George Washington, que cruza el río Hudson al oeste de Manhattan, durante un tramo de cinco días. Una medida que provocó paralizantes retenciones de tráfico en el lado de Nueva Jersey, supuestamente para castigar a un alcalde local por negarse a respaldar la reelección de Christie.
Dos estrechos subordinados de Christie tuvieron que ir a juicio, pero las condenas fueron anuladas posteriormente por el Tribunal Supremo. El propio Christie fue exonerado, pero nunca pudo lavar realmente el hedor político del escándalo. Trump nunca se interesó por el 'Bridgegate'. Hasta ahora.
"Chris se negó a asumir la responsabilidad de estos actos criminales", publicó Trump tras la reciente entrevista televisiva de Christie. "Por el bien de la JUSTICIA, ¿quizás deberíamos empezar a analizar de nuevo esa gravísima situación? NADIE ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY".
Trump puso sobre aviso a otros duros críticos de que habrá un precio que pagar por cruzarse con él en público. Puede venir en forma de una investigación real, como con Bolton, o la amenaza de una inminente, como con Christie.
A principios de agosto, el Departamento de Justicia de Trump inició investigaciones contra dos de sus adversarios legales más abiertos: el senador demócrata por California Adam Schiff, que lideró la primera investigación de la Cámara de Representantes sobre la destitución de Trump en 2019, y la fiscal general de Nueva York, Letitia James, cuya oficina procesó con éxito a Trump en un caso de fraude civil.
La semana pasada, Trump despidió a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, cuyas ideas de política monetaria no coinciden con las del presidente. En los tres casos, la Administración utilizó los expedientes hipotecarios como armas contra sus enemigos, sugiriendo que James, Schiff y Cook habían mentido a los prestamistas para obtener préstamos favorables.
Larga lista de demócratas en la lista de buscados de Tramp
Hay una larga lista de demócratas que están en la lista de más buscados de Trump, desde Joe Biden y Kamala Harris hasta ex altos cargos militares y de inteligencia, así como prácticamente cualquiera que discrepara públicamente con él.
En julio, en un mensaje de Truth Social que ya se ha hecho famoso, compartió un vídeo generado por inteligencia artificial en el que Barack Obama era esposado por agentes del FBI y sacado a rastras del Despacho Oval.
Trump tiene muchos adversarios políticos en Estados Unidos, pero ¿y en Europa? ¿Protege la separación de un gran océano a los antiguos y actuales funcionarios de la UE y de los gobiernos nacionales de la ira de Trump? Preguntada por las posibles preocupaciones sobre una vendetta europea de Trump, la Comisión de la UE declinó hacer comentarios.
"Son puras especulaciones", dijo una portavoz del Ejecutivo comunitario a 'Euronews'. Especulaciones quizá, pero no injustificadas. Hace dos semanas, la Administración Trump anunció sanciones a dos jueces y dos fiscales de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, por procesar a estadounidenses e israelíes.
Es solo el último de una serie de pasos que Trump ha dado para debilitar al tribunal. Mientras tanto, los ataques de Trump siguen llegando. La semana pasada, su embajador en París asombró a la clase política francesa al acusar públicamente al Gobierno, aparentemente de la nada, de inacción contra el creciente antisemitismo.
El embajador Charles Kushner, padre del yerno de Trump, Jared, y un delincuente convicto procesado por Chris Christie, ignoró entonces una citación del Ministerio de Asuntos Exteriores francés para explicarse y, probablemente, para escuchar una reprimenda.
La maniobra se produjo días después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, anunciara su disposición a reconocer a Palestina como Estado, una postura a la que Trump se opone rotundamente.
Días después, Trump amenazó con imponer sanciones a los funcionarios de la UE o de los Estados miembros responsables de aplicar la histórica Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) del bloque, por las quejas de Estados Unidos de que la ley censura a los estadounidenses e impone costes a las empresas tecnológicas de Estados Unidos.
Tal medida sería una acción sin precedentes que intensificaría la lucha de la Administración Trump contra lo que considera un intento de Europa de suprimir las voces conservadoras.
La Comisión Europea negó rotundamente estas acusaciones. Un portavoz añadió que las tres últimas decisiones de aplicación de la DSA fueron contra AliExpress, Temu y TikTok, todas de propiedad china. Trump podría sancionar a individuos con restricciones de visado u otras penalizaciones, según los expertos.
"La gente podría ver congelados sus activos en Estados Unidos o sus nombres incluidos en listas internacionales de buscados de las que es difícil salir", dijo a 'Euronews' Sven Biscop, profesor de la Universidad de Gante y del Real Instituto Egmont de Relaciones Internacionales.
Bretón se muestra tajante con la Casa Blanca de Trump
"Da miedo. Trump intenta imponer su versión de la verdad. Ni siquiera los chinos hacen eso", añadió. Una de las personas en el punto de mira de Trump podría ser la excomisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, bajo cuya autoridad la UE adoptó una postura dura contra gigantes tecnológicos estadounidenses como Google, Facebook o Apple.
Durante una entrevista en su primer mandato con 'Fox Business Network', Trump dijo de Vestager que "odia a Estados Unidos quizá más que cualquier otra persona que haya conocido". Otro crítico abierto de Trump es el excomisario de Mercado Interior de la UE y ministro de Economía francés, Thierry Breton.
En un artículo de opinión publicado esta semana en un periódico británico, atacó duramente el acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. y advirtió de una mayor humillación e inestabilidad si Bruselas no se opone a los intentos de Trump de perseguir las regulaciones tecnológicas europeas.
Los aliados de Trump en el Congreso estadounidense "invitaron" a Breton a testificar ante un comité la próxima semana, a lo que Breton se negó públicamente. La excanciller alemana Angela Merkel también ha estado en el punto de mira de Trump en el pasado.
En sus memorias 'Libertad', publicadas en 2024, tres años después de dejar el cargo, Merkel señala que Trump la atacó a ella y a Alemania en su exitosa campaña de 2016, afirmando que su acogida de más de un millón de refugiados había "arruinado" a Alemania y acusando a Berlín de aprovecharse de las inversiones militares estadounidenses.
También dijo que su primer error con Trump fue tratarle "como si fuera completamente normal". ¿Podría Merkel ser sancionada por Trump? ¿O su sucesor, Olaf Scholz, que se enfrentó a Trump por el apoyo de este último al partido derechista AfD antes de las elecciones alemanas de febrero? Lo averiguaremos mientras continúa la gira de venganza de Trump.