Injertos capilares, aumentos de pecho... ¿Tengo derecho a pedir días en el trabajo para una cirugía estética?

Ponerse pelo, aumentarse el pecho, afinarse la nariz o redefinir el borde mandibular. Los retoques estéticos están de moda y para muchos el verano es el momento perfecto para pasar por quirófano. ¿La razón? En vacaciones te ahorras dar explicaciones en el trabajo y, además, son días idóneos para la recuperación. Sin embargo, es común que estas intervenciones generen fricciones con los jefes, pues requieren días de reposo, incluso semanas. Si surgen complicaciones, es posible que el empleado no pueda reincorporarse a su puesto en la fecha prevista: entonces el conflicto laboral está servido.
La miopía, un caso singular
Las intervenciones para corregir la miopía o el astigmatismo han sido un nido de conflictos. Hasta hace poco, la Seguridad Social era reacia a considerar que las correcciones oculares dieran derecho a una baja y a un subsidio. Sin embargo, el criterio cambió hace pocos años cuando el Tribunal Supremo se pronunció en sentido contrario en 2020 y 2023. La oficina pública tomó nota y delimitó dos requisitos para que exista baja: que el trabajador no pueda trabajar como consecuencia de la intervención y que la cirugía sea supervisada por los facultativos del Servicio Público de Salud. Un matiz importante que delimitaron los jueces es que no es obligatorio que la intervención esté recogida en la lista de intervenciones protegidas del Sistema Nacional de Salud para que esta genere una baja.
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