Helados Penalva, el heladero de Alcampo y Carrefour: “En una semana de julio vendemos lo mismo que en todo el invierno”
Hasta la década de los setenta, el helado se fabricaba de forma artesanal y su venta estaba marcada por la estacionalidad de un proceso muy intensivo en mano de obra. Luego aparecieron las primeras máquinas capaces de industrializar el proceso, y un empresario de Alicante aprovechó la oportunidad para transformar un viejo centro artesanal de Churriana de la Vega, Granada, en una fábrica moderna.
La lucha por la independencia del negocio
Nordwik. Es la marca principal del grupo y concentra el grueso del negocio. Incluye desde helados de impulso hasta formatos para hostelería y restauración, con un catálogo amplio pensado para maximizar volumen y capilaridad comercial.
Palettas. La línea apuesta por polos de fruta natural, sin colorantes ni conservantes, con un posicionamiento más vinculado a tendencias de consumo saludable y a un público más joven.
La Ibense 1892. Adquirida en 2023, aporta al grupo una marca histórica del sector. Bajo esta enseña, la compañía trabaja un segmento más prémium, con productos de corte clásico y mayor margen.
Polos de kombucha o cannabis con la financiación del CDTI
La apuesta por la innovación que ha impulsado el crecimiento de Helados Penalva no se entiende sin su relación sostenida con el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), un instrumento clave de financiación pública para proyectos empresariales con alto componente tecnológico. En el sector del helado, donde la competencia de grandes grupos es muy intensa, la capacidad para innovar puede ser un diferencial interesante. La compañía desarrolla proyectos de I+D prácticamente de manera continua, con el respaldo del CDTI. “En un sector tan dinámico como el de los polos, hay que innovar constantemente. Casi cada dos años hacemos un proyecto con ellos”, señala el directivo César Penalva.
Uno de los ejemplos es el desarrollo de una gama adaptada a dietas bajas en FODMAP, orientados a consumidores con trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable. El organismo público aportó 280.00 euros para el desarrollo de este producto. La complejidad radica en replicar funciones tecnológicas clave –como la textura o la estabilidad– sin recurrir a componentes habituales como la lactosa o determinados azúcares. También han fabrica helados con CBD (compuesto que se extrae del cannabis pero que no altera la mente), helados con base de kombucha o con sabores picantes. “Pero a las marcas blancas del sector les gusta innovar, así que hay que repartir la innovación que generamos y ofrecer parte a nuestros clientes”, considera Penalva.
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