La sequía seca el Danubio y saca a la luz mamuts, barcos nazis y un puente romano
El Danubio, el segundo río más largo de Europa, registra niveles mínimos históricos tras una ola de calor que ha provocado sequía en todo el continente. La falta de agua ha dejado al descubierto hallazgos sorprendentes.
En el norte de Bulgaria, voluntarios buscan en un tramo de ribera seca cerca de la ciudad de Ruse después de que el mes pasado se descubrieran una mandíbula de mamut y fragmentos de colmillos. En la última campaña se han encontrado ostras fosilizadas que, según los expertos, podrían tener entre 60 y 65 millones de años.
El hallazgo del mamut ha despertado el interés de muchas personas que quieren sumarse a la búsqueda de posibles tesoros ocultos en el Danubio. A los voluntarios se les ha advertido que no toquen ningún objeto metálico que encuentren en el lecho del río, ya que podrían ser munición o explosivos de la época de guerra.
Más río arriba, cerca del pueblo de Gigen, los arqueólogos han podido estudiar los cimientos de un puente que, según explican, se construyó bajo el emperador Constantino I en el año 328.
Restos de guerra
A comienzos de agosto, el retroceso del río dejó al descubierto en Austria los restos de dos buques de guerra alemanes de la Segunda Guerra Mundial. Según la prensa local, los barcos habían resultado dañados en combates en 1945 antes de ser hundidos por sus propias tripulaciones.
Se han localizado más barcos de guerra nazis cerca de la ciudad serbia de Prahovo. Y en Hungría se ha hallado una motocicleta de época de guerra y los restos de dos soldados alemanes en un tramo del río que atraviesa Budapest, según la Comisión Alemana de Tumbas de Guerra.
La sequía en Europa
Los datos del programa europeo de observación de la Tierra Copernicus muestran que los caudales de los principales ríos europeos descendieron en julio y, en algunos casos, alcanzaron sus niveles más bajos desde que comenzaron los registros del Sistema Europeo de Alerta de Inundaciones (EFAS), en 1992.
Sin embargo, la evidencia histórica, incluidas las llamadas "piedras del hambre", marcas utilizadas durante antiguas sequías, muestra que algunos ríos europeos registraron niveles de agua aún más bajos hace siglos.
Los expertos atribuyen la gravedad de estas sequías al cambio climático provocado por la actividad humana, que está causando importantes problemas a los barcos de carga que navegan por los ríos y a las centrales nucleares que normalmente se refrigeran con agua fluvial.
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