La sequía en Hungría deja lagos secos y decenas de miles de peces muertos en una piscifactoría
Centenares de toneladas de peces muertos, es el siniestro balance realizado en uno de los mayores complejos de estanques de Hungría, el de Rétimajor, junto a Simontornya. Este sistema de estanques, que cuenta con unas 800 hectáreas de lámina de agua y procede de los antiguos pantanos de Sárrét, fue privatizado en 1994 por su actual propietario, Ferenc Lévai, que desde entonces lo explota como un complejo agro-turístico en continua expansión, aunque su principal fuente de ingresos sigue siendo la piscicultura.
Este sistema de estanques, formado por lagunas de escasa profundidad y rica alimentación, con distintos niveles de agua, carrizales, islas y orillas fangosas, ofrece a las aves acuáticas un hábitat especial, difícil de sustituir. Los lagos de Rétszilas y su entorno figuran entre las zonas más estrictamente protegidas de Europa, además de la clasificación Natura 2000 están reconocidos como humedal de importancia internacional en el marco del Convenio de Ramsar.
"Esto no es vida": Los peces malviven en 30 centímetros de agua
Ferenc Lévai, propietario y director general de Aranyponty Zrt., atribuye el problema a que el servicio de aguas, en este caso la Közép-Dunai Vízügyi Igazgatóság, a su juicio retuvo agua por encima de los estanques para destinarla al riego.
"En nuestra opinión, debido a un reparto del agua muy deficiente llegó muy poca agua hasta aquí, ni siquiera pudimos alcanzar el nivel que correspondería a la zona más protegida de Hungría, el nivel ecológico, que exige al menos un 50% de agua en toda la superficie", declaró Lévai a 'Euronews'.
"Ni siquiera conseguimos mantener ese 50%, la intensidad de la evaporación y el suministro insuficiente de agua desembocaron en una catástrofe. Unas 150 hectáreas de nuestra superficie ya están completamente secas, en otras unas 400 hectáreas los peces malviven en 30-40 centímetros de agua, porque no se puede decir que vivan, y en unas 200-250 hectáreas el nivel del agua supera la mitad de lo habitual, allí es donde puede desarrollarse una piscicultura normal".
Aunque en Rétimajor se hizo todo lo posible para minimizar los daños, aun así murieron entre 300 y 350 toneladas de pescado, lo que según los cálculos de Lévai supone unas 400-500 millones de forintos en pérdidas.
Con el nivel de agua tan bajo, el agua se calentó más fácilmente, lo que aceleró la formación de gases, y los gases procedentes del barro acabaron envenenando a los peces. Para Lévai, el problema aún más grave es que la desecación ha puesto en peligro la fauna protegida, ya que el sistema de estanques es hogar de numerosas especies raras de anfibios y aves.
El servicio de aguas asegura no haber retenido la distribución
'Euronews' se puso en contacto con la Közép-dunántúli Vízügyi Igazgatóság, que envió respuestas detalladas a nuestras preguntas. Según el servicio de aguas, estaban preparados para una situación de sequía, aunque "el fenómeno de cúpula de calor estival, que provocó una situación de emergencia en todo el país, aún no se conocía entonces".
A partir del 26 de julio tuvieron que introducir restricciones territoriales al uso del agua, en virtud de las cuales podían limitar como máximo un 20% el uso de los estanques y un 60% el del riego, normas que aseguran haber cumplido, sin retener agua; es más, en agosto desembalsaron en dos semanas 1,18 millones de m3 de agua del embalse de Fehérvárcsurgó, que contiene en su mayor parte aguas residuales depuradas de Székesfehérvár, para compensar el agua de los estanques. (Según el servicio de aguas, en el embalse apenas hay ahora más agua que esa cantidad, 1,4 millones de m³).
Según las estimaciones del servicio de aguas, durante el episodio de calor extremo en la superficie de agua de 800 hectáreas podían llegar a evaporarse hasta 100.000 m3 diarios, frente a lo cual el uso de agua para el riego aguas arriba, ya limitado por la normativa, es marginal.
"En nuestra opinión, la satisfacción de las necesidades de riego (limitadas) no afecta de forma significativa al volumen de agua, muy considerable, requerido para compensar las pérdidas por evaporación del uso de agua de los estanques", escribió a 'Euronews' la Közép-dunántúli Vízügyi Igazgatóság. "La situación de emergencia no la habría provocado la extracción de agua de riego, sino el estado de falta de oxígeno del agua calentada por el calor".
La gestión debe cambiar en el futuro
Ferenc Lévai ya había explicado a 'Euronews' que no busca culpables, sino soluciones. A su juicio, las empresas de cultivo de plantas deberían construir sus propios embalses, almacenar agua en los periodos lluviosos y, en épocas de escasez, no tener que competir por el recurso, de modo que la ganadería y la fauna silvestre tengan prioridad.
La autoridad hidráulica local cerró su carta señalando que "la Közép-dunántúli Vízügyi Igazgatóság está analizando en forma de estudio la situación hidrológica del sistema de aguas, con especial atención a los recursos hídricos comprometidos por los usuarios que disponen de permiso de explotación en vigor. El objetivo del estudio es determinar cómo podrán satisfacerse las demandas de agua en el futuro. Es previsible que sea necesaria una revisión de las autorizaciones y de las prácticas de explotación".
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