¿Por qué Trump no cuenta con España en la lucha contra Maduro y el Cártel de los Soles?

Las relaciones bilaterales entre la Administración estadounidense y el Gobierno español no pasan por un buen momento. Entre Donald Trump y Pedro Sánchez no hay química, y así lo demuestran los varios encontronazos que ambos Ejecutivos han tenido en los últimos meses.
Uno de los choques más sonados fue por el gasto militar dedicado por España de acuerdo a las normas de la OTAN. Pedro Sánchez mantuvo que España no cumpliría con el 5% del PIB que la Alianza recomendó a los países que forman parte de la misma. Mark Rutte, por su lado, expresó que el gasto previsto por el país del 2,1% serían insuficiente para las ambiciones de la Alianza Atlántica.
Este pulso no le gustó nada a Trump, quien en la reunión de la OTAN el paso mes de junio en La Haya, amenazó con imponer sanciones al país para asegurarse de que cumplía con lo pactado. Según declaraciones de otros líderes de países miembros, como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, Sánchez acabó firmando el mismo documento que el resto de países.
Sin embargo, tras este obstáculo, la relación entre ambos mandatarios no ha hecho más que tensarse y la muestra está en que Sánchez no acudió junto a Zelenski, Von der Leyen y otros líderes europeos, como Meloni, Macron y Merz, la cumbre en Washington entre Estados Unidos, Ucrania y Europa para tratar de poner fin a la invasión rusa de Ucrania.
Ahora, en plena batalla de Estados Unidos contra el Cártel de los Soles, del que consideran cabecilla a Nicolás Maduro, la Administración Trump ha obviado el papel de España como mediador y aliado en la lucha contra el narcotráfico. Si bien otros países, como Francia, han decidido reforzar su presencia en el Caribe para luchar contra el Caribe, coincidiendo con el envío de buques y miles de soldados estadounidenses a la zona, España se ha quedado fuera una vez más de las operaciones.
Este despliegue tiene como fin anular la capacidad operativa del narcotráfico en Venezuela acabando con pistas de aterrizaje, puentes, centros logísticos, puertos y depósitos de armas y combustible. Fuentes diplomáticas aseguraron al diario español 'ABC' que EE.UU. planeaba implicar a más países en su ofensiva contra el narco venezolano.
La intención de Estados Unidos es destruir el cártel para así hacer desaparecer el apoyo económico que le otorga a Maduro y que, según datos de Washington, aportaría 500 millones de dólares (unos 428 millones de euros) al mes a las arcas venezolanas.
Reuters adelantó que la semana que viene el USS Lake Erie, un crucero de misiles guiados, y el USS Newport News, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear se unirán a las operaciones.
Trinidad y Tobago ha respaldado las acciones estadounidenses y anunció la semana pasada que prestará sus aguas y su territorio para las operaciones de EE.UU. contra Maduro. Mientras, el régimen de Maduro ha anunciado la movilización de unos 15.000 efectivos de sus fuerzas de seguridad, así como el alistamiento de más de cuatro millones de milicianos y el patrullaje con drones y buques de la zona ante la "escalada de acciones hostiles" de EE.UU.
EE.UU. quiere sumar al despliegue en el Caribe a México, Canadá, Italia, Reino Unido y Francia
El 'ABC' publica que Marco Rubio, secretario de Estado, busca nuevos socios para el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe contra el Cártel de los Soles. El jefe de la diplomacia estadounidense estaría hablando con México y Canadá y aliados en Europa, entre los que se encuentran Italia, Reino Unido y Francia. Su objetivo sería reforzar la presencia militar en la zona, sumando activos de estas naciones.
Washington considera desde el pasado febrero a los cárteles de las drogas como organizaciones terroristas, un cambio de estatus que Trump hizo oficial tras su llegada a la Casa Blanca. En lo que respecta a Nicolás Maduro, la Administración ha elevado la recompensa por su captura a 50 millones de dólares (unos 43 millones de euros), una cifra histórica y que dobla a la ofrecida por Osama Bin Laden.
España, un país internacionalmente reconocido por su lucha contra el narcotráfico y con equipos entrenados en operaciones antidroga, se quedaría fuera de estas conversaciones, al menos por el momento. Esto se debe a la nula relación entre gobiernos y a los vínculos del Ejecutivo con Venezuela. Cabe recordar que algunos de los socios de Gobierno de Sánchez han mostrado tradicionalmente un apoyo al régimen chavista.
La sombra de José Luis Rodríguez Zapatero y su trabajo como observador en elecciones y mediador en Venezuela también genera controversia y desconfianzas. Un trabajo con el que la oposición venezolana se ha mostrado crítica.
Sin ir más lejos, María Corina Machado le tachó de colaborador en la "maniobra del régimen" de Maduro para propiciar el exilio del presidente electo Edmundo González Urrutia. El que fuera presidente del Gobierno español llegó a pedir a la UE que se replantease las sanciones contra Venezuela y siempre ha mostrado una relación cordial con el chavismo.
En 2020, se vivió otro polémico episodio con Venezuela de protagonista que hizo saltar las alarmas: el Delcygate. Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Nicolás Maduro, pese a tener prohibida su entrada en la UE, aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas y se reunió con el entonces ministro José Luis Ábalos, ahora caído en desgracia por el caso Koldo.
Esto provocó un gran escándalo por la posible vulneración de sanciones, las contradicciones del ministro y la sospecha de connivencia con el régimen venezolano. La política llevaba unas maletas cuyo contenido nunca se llegó a averiguar.
El contrato con Huawei que pone en jaque la seguridad nacional
En la presente situación de tensión, no ayudan las reticencias de la Administración Trump con el Gobierno español sobre lo que consideran un claro, y peligroso, acercamiento a China. El pasado mes de abril, Pedro Sánchez viajo a Pekín para mejorar los lazos comerciales de España con el Gigante Asiático y tratar de hacer de puente entre la UE y Xi Jinping para incrementar los acuerdos comerciales.
De estos encuentros, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declaró que la apuesta de España por acercarse a China sería como "cortarse el cuello" dado que los fabricantes chinos tratarían de deshacerse de productos a los que no puedan dar salida en Estados Unidos.
Las tiranteces por las relaciones de España con China no quedan ahí. El contrato que el Gobierno le ha otorgado a Huawei para la gestión de escuchas policiales y judiciales y el tratamiento de datos sensibles y comunicaciones ha levantado ampollas en Washington al considerar que la tecnológica china podría verse obligada a compartir datos con el Gobierno de Xi Jinping que pondrían en riesgo la seguridad estadounidense.
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