Meloni admite que esperaba una relación "más fácil" con Trump debido a su afinidad ideológica
"Es evidente que, con Donald Trump, pensaba que las cosas serían más fáciles, dada nuestra convergencia sobre inmigración y la cultura 'woke'. Pero las cosas han ido de otra manera". La jefa del Gobierno italiano Giorgia Meloni habló con el 'New York Times' y expuso su punto de vista sobre las difíciles relaciones que con el tiempo se han establecido entre el Gobierno y la Administración de Washington.
Trump sobre Meloni: "Necesitaría una orden de alejamiento"
El punto álgido de las tensiones entre los dos líderes llegó el pasado mes de julio, antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, cuando el jefe de Estado estadounidense había publicado en su red Truth Social una imagen en la que aparecía junto a Meloni, acompañada del texto: "Necesitaría una orden de alejamiento". Es decir, una medida cautelar como las que se aplican a los acosadores. Una forma, por tanto, de expresar la voluntad de mantener a mayor distancia a la jefa del Gobierno italiano.
Meloni admite que la relación no ha sido como esperaba, especialmente tras el desencuentro del pasado junio, cuando Trump afirmó que la primera ministra italiana le había "suplicado" hacerse una foto juntos durante la cumbre del G7 en Évian y que accedió "porque le dio pena".
Meloni reconoce que su relación con Trump se ha complicado pese a la afinidad ideológica. La primera ministra italiana admite que esperaba un vínculo más sencillo, pero los desencuentros personales y las diferencias sobre el uso de bases militares europeas para atacar Irán han tensado la relación.
Meloni marca distancias con Trump y reivindica el orgullo italiano
La dirigente italiana también ha criticado los "ataques constantes y gratuitos" del presidente estadounidense y ha lamentado que su cercanía con Trump le haya costado apoyo entre parte de la población italiana.
En la entrevista, esta última explicó que con Trump no hay contactos desde hace ya varias semanas. Y a la pregunta de si está previsto un encuentro después de la pausa estival, la líder de Hermanos de Italia respondió de forma evasiva: "Ya veremos". Después añadió: "Sigo creyendo que la unidad de Occidente es muy importante". Y precisó a continuación: "No decido la estrategia italiana en función de mis relaciones personales".
Más en general, Meloni reiteró una postura ya expresada en el pasado: "No me gusta, afirmó, la idea de una Italia sometida, que se considera inferior a los demás". Reivindicó así la voluntad de impulsar "la mayor revolución posible en esta nación, la del orgullo".
"Quiero impulsar la mayor revolución posible en Italia, la del orgullo"
La jefa del Gobierno italiano habló a continuación de su decisión de que se la llame "presidente", en masculino, y confirmó también en este caso su convicción de que la batalla feminista por el lenguaje inclusivo es "equivocada, lo que me interesa es si soy libre de convertirme en presidente del Consejo de Ministros. Eso es igualdad, no que me llamen 'la presidenta'".
Otro asunto abordado fue el relacionado con las palabras pronunciadas durante un mitin que dieron la vuelta al mundo: "Soy una mujer, soy una madre, soy italiana, soy cristiana". Meloni explicó al 'New York Times' que está convencida de que esa frase "ha tocado una fibra sensible que millones de personas han percibido, la sensación de sentirse amenazados en su identidad más auténtica y fundamental".
El artículo que el diario estadounidense dedica a la dirigente italiana traza después sus orígenes, en el barrio de Garbatella en Roma, relata sus vínculos familiares y la carrera política que hunde sus raíces en el Frente de la Juventud, organización del entonces Movimiento Social Italiano, partido de inspiración neofascista.
Today