Un nuevo estudio afirma que reducir los niveles de colesterol malo podría disminuir en un 26% el riesgo de demencia

Una nueva investigación sugiere que reducir los niveles de colesterol malo podría, a su vez, disminuir significativamente el riesgo de demencia. Ya se había comprobado con anterioridad cómo los niveles elevados de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el conocido como colesterol "malo", suponen un factor de riesgo de demencia.
Pero este nuevo estudio, en el que han participado casi 109.000 personas, ofrece una imagen más clara sobre este vínculo. Según el estudio, publicado este martes en la revista 'Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry', las personas con niveles más bajos de colesterol LDL tenían un 26% menos de riesgo de sufrir demencia, además de un 28% menos de probabilidades de contraer la enfermedad de Alzhéimer.
Tomar estatinas, que ayudan a reducir el colesterol y el riesgo de infartos e ictus, proporcionó "efectos protectores adicionales", según el estudio. Las personas con niveles bajos de colesterol LDL que tomaban estatinas tuvieron un 13% menos de riesgo de demencia que las que no las tomaron.
Hay dos tipos de colesterol. El LDL contribuye a la acumulación de depósitos grasos en las arterias, lo que aumenta el riesgo de problemas cardiacos. Por su parte, la lipoproteína de alta densidad (HDL), a menudo denominada como el colesterol "bueno", elimina el LDL de las arterias y lo devuelve al hígado, donde puede descomponerse.
En el estudio, la reducción del riesgo de demencia fue más evidente en las personas con niveles de colesterol LDL inferiores a 70 mg/dL. Las personas con niveles muy bajos de por sí -por debajo de 30 mg/dL- no experimentaron una reducción añadida del riesgo.
Estos resultados sugieren que ayudar a las personas a controlar su colesterol podría ser una forma eficaz de ralentizar o prevenir la demencia, según los investigadores de varias universidades de Corea del Sur. "Las conclusiones ofrecen un argumento convincente para que los investigadores tengan en cuenta el colesterol LDL además de los enfoques clásicos", ha declarado en un comunicado Francesco Tamagnini, neurofisiólogo de la Universidad de Reading (Reino Unido) que no participó en el estudio.
Continúa la búsqueda de respuestas sobre la demencia
Se calcula que la demencia afecta a 57 millones de personas en todo el mundo, cifra que se triplicará de aquí a 2050. Sin embargo, los expertos creen que alrededor de la mitad de los casos de demencia podrían retrasarse o evitarse por completo.
Hasta la fecha, gran parte de la investigación sobre esta patología neurodegenerativa se ha centrado en las placas beta amiloides anormales, unas acumulaciones de proteínas en el cerebro características del Alzhéimer, que provoca la forma más común de demencia.
El estudio tiene algunas limitaciones, ya que siguió los datos sanitarios de las personas con carácter retroactivo, lo que significa que otros factores pudieran haber influido sobre la relación entre los niveles más bajos de colesterol LDL y el riesgo de demencia. "El riesgo de demencia es complejo y está influido por muchas variables", afirma en un comunicado Julia Dudley, quien dirige la investigación en Alzheimer's Research UK. "Sin una imagen detallada de lo que ocurre en el cerebro, no sabemos si existe una relación directa entre la disminución del colesterol y la reducción del riesgo de demencia", añadió.
El siguiente paso consiste en la realización de ensayos clínicos que prueben si las estatinas podrían ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad. "Mientras tanto, mantener el corazón sano sigue siendo una de las formas más eficaces de proteger la salud del cerebro", afirma Dudley.
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